
Después llega el pasaje más duro, una carga de profundidad a la directiva anterior, un estacazo que no suele ser habitual en los futbolistas y menos tan jóvenes, lo normal es pasar página. "El club me dijo que si quería jugar tenía que renovar. Pasé dos semanas horribles por la presión que recibí desde arriba. El sábado jugábamos contra el Leganés y el viernes por la tarde, tras el entrenamiento, Josu Urrutia y Amorrortu me meten en una sala y me ponen delante un contrato que tengo que firmar. Me dicen que si no lo hago para las doce de la noche, voy a estar toda la temporada apartado. En ese momento me doy cuenta de que mi etapa en Bilbao se ha acabado".
El meta de Cascante, que empezó sin jugar en el Reale Arena pero ahora ha cogido la titulatridad ante Moyá y no la suelta, admite que "estaba ante mi gran oportunidad de jugar en Primera; era lo más fácil; pero yo no hago las cosas porque sean fáciles o no, sino porque sienta que es lo mejor para mí; y desde luego no sentía ninguna confianza del Athletic en mí". Agrega que siempre ha sido sincero "y no podía traicionarme a mí mismo ni a lo que sentía; no me sentía identificado con aquella forma de actuar del Athletic".
A primeros de octubre del año pasado, Urrutia fue contundente: “El representante de Remiro nos ha transmitido que no quiere seguir con nosotros. Ha renunciado a plantearle al club cuáles son sus intereses para renovar”. Lo tenía todo acordado con la Real. Álex siempre aludió a términos de reconocimiento e Ibaigane le ponía sobre la mesa un contratazo, claro que a Donostia se ha ido por una ficha incluso superior. La nueva directiva, con Elizegi a la cabeza, aterriza con el pastel resuelto y tantea al portero, incluso tratando de habilitarle en convocatorias, pero la situación estaba ventilada. Las últimas palabras del meta se remontan a más tiempo atrás: "En enero de 2018 el Athletic me planteó una oferta muy buena para renovar cuando estaba en Huesca. Sospechaban que Kepa se iba a marchar al Real Madrid y me la presentaron. Les respondimos que sí, que firmábamos, pero en ese momento el Madrid renunció a Kepa, el club le renovó y nos dijeron que las condiciones ya no valían. Que había que esperar a que terminase el año con el Huesca a ver si ascendíamos. Todo se resume en lo mismo: no sentía que el Athletic confiara en mí".
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